viernes 27 de noviembre de 2009

Invitación


Temía ver bajo mis pies, temía darme cuenta de que no estaba donde se suponía que debería de estar. Daba pasos con miedo, pasos tan cortos que tres pasos apenas si hacían uno normal. No dejaba de voltear hacia atrás, mi pasado me seguía y eso me aterraba, quería escapar, necesitaba huír de él. Intentaba correr, pero no podía hacerlo si continuaba con la mirada en mi espalda. Decidí mirar hacia el frente y no volver a voltear; por lo menos no tan seguido, ni tanto tiempo. Me sorprendió ver delante de mí tantas personas, tantos lugares, paisajes, frases, tantas palabras, miradas, besos, todo sin sentido. No entendía nada, nada parecía tener un significado, nada parecía tener relevancia. Y volví a temer, me aterró tanto ver ese futuro sin sentido, me aterró ver lo que venía y que no me importara, me aterró verte ahí...y no saber quién eras. Di la vuelta y corrí, corrí desesperado a mi pasado, intentando encontrar el momento en que perdí el significado de todo; pero no lo encontré, recorrí mi vida dos, tres, cuatro veces y nada me parecía conocido, nada significaba nada para mí. Familia, amigos, amores de verano, mascotas, escuela, trabajos, lágrimas, rísas...y nada. En una de tantas vueltas, llegué corriendo justo al punto en el que inicié; tropecé, grité, cerré los ojos, apreté los dientes. Manos contra el suelo. Ojos cerrado: una lágrima escapando entre mis párpados. El frío en las palmas de mis manos comenzó a doler. Abrí los ojos, una luz cegadora golpeo mi rostro. Froté mis ojos un par de veces para aclararme la vista y me vi sobre una superficie que nunca había visto, la lágrima que recorría mi rostro cayó y tocó aquella superficie, al mismo tiempo una lágrima parecía salir de un individuo que habitaba dentro de ese espacio, y subía hasta mí. Un fuerte sonido frente a mí hizo que me levantara rápidamente; ahora todo era distinto. Vi a personas que moría por conocer, lugares que necesitaba visitar, paisajes que fotografíar, frases que mencionar, palabras que decir y escuchar, miradas que entender, besos que dar y recibir. Ahora todo tenía sentido. Pero un nuevo miedo llegó a mí...no te veía en aquel futuro, me aterró no verte ahí, delante de mí. Grité tu nombre una, dos, tres veces, susurré tu nombre. Nada. Desepcionado, desilusionado, derrotado bajé la mirada, y ahí estabas tú, junto a aquel individuo bajo mis pies. Un calor inusual rozó la palma de mi mano, miré a mi lado. Ahí estabas tú, tomaste mi mano fuertemente y caminaste junto a mí, caminaste hacia ese futuro en el que estamos tú y yo.


Pequeña leyenda de una tarde de lluvia

Por:Queiles

Tras muchos años de surcar espacios siderales, cabalgar montañas, resolver entuertos, susurrar al oído y disolver así viejas tempestades.

Pasados tantos días de batalla y confusión, de éxodo y destierro, conquista y reconquista.

Una vez ya cansado y agotado de su eterno domicilio errante, de su vagar sin camino ni tregua, notó crecer en el pecho un deseo que siempre le había acompañado: Vivir en plenitud. No sentirse, como siempre, hecho de retales; fragmentado.

Y cuando aquella tarde de verano despertó en amalgama con una tormenta y ambos llovieron torrencialmente, sintió que a ras de tierra era plenamente uno. Cielo y suelo, agua y espejo, realidad y deseo.

Las nubes del cielo eran arbustos ligeros que preñaban de semillas el adusto cemento.



El frío de la ventana

Por: Todos los nombres

A lo mejor quien la mira proyecta su insatisfacción en ella y hasta su soledad, quizás esa mujer de la ventana hasta escribe porque ama intensamente a la ciudad que recrea en su escritura. Quizás le parezca más real el frío indiferente que entra por la ventana al calculado e introducido por cualquier escritor. Igual y comprende la naturaleza de su oficio. O quién sabe hasta podría ser una esposa de una hacendado que lee por evasión y está a punto de ser asesinada.

sábado 21 de noviembre de 2009

Encerrada


Las personas que me conocen saben que soy extremadamente despistada, por eso me he visto en situaciones bastante inusuales. Y lo que sucedió ayer es un buen ejemplo. En la noche salimos a un bar Laura y su novio Pepe. Ah, y yo. Fuimos a "La Galería" un café-bar lleno de pinturas famosas y otras no tanto. Las únicas mesas disponibles estaban cerca de la entrada y hacía muchísimo frío. Pedimos unas cervezas y Pepe se puso a hablar toda la noche sobre sus hazañas pegándole a la gente. Laura completamente callada, como si ya hubiera escuchado ésas anécdotas muchísimas veces. Mi organismo me avisó que era hora de una visita a los sanitarios, y me levanté para ir. Crucé el bar, pues como casi en todos lados, los baños estan hasta el fondo. Entré al cubículo de la orilla y miré el pasador para cerrar la puerta. No tenía tornillo, pero no me importó. Por un pequeño momento mi sentido común desapareció y cerré el pasador como pude, incluso me esforcé en cerrar. Ya que regresó mi sentido común intenté volver a abrir, pero no pude. Me bastó unos cuantos minutos para darme cuenta de que estaba encerrada. Estaba tranquila, no era gran cosa. Aproveché que estaba encerrada para hacer lo que iba a hacer, y mientras, saqué mi celular para mandarle un mensaje a Laura. "Nena, ven al baño, no digas nada, me acaba de pasar lo más gracioso del mundo. Ven ven!" Mientras llegaba, me puse a analizar mis opciones. No había forma que pasara por debajo de la puerta, estaba muy pequeño el espacio para que pudiera pasar. Puse el pie sobre la taza de cerámica y probé su resistencia. Se doblaba, y recé para que me pudiera sostener. Afortunadamente la puerta de madera tenía la posibilidad de poder apoyarme, pero no bastaba con éso. Ya con un pie sobre la taza y con otro en la puerta, probé la resistencia del despachador de papel. Ése si no me aguantó, se abrió a la primera. Ya estando así, llegó Laura y no hizo otra cosa mas que reír. "Me encerré." Entre risas subí el otro pie a la puerta y pasé la otra pierna sobre la barda que separaba de los baños. Laura me vio con una pierna arriba y la otra abajo y no pudo evitar reír más todavía. ¡Yo sólo le había marcado para que me ayudara a salir, no para hacerla reir! Al oir mi reclamo, abrió los brazos como si esperara que le cayera encima. "¿Esperas realmente que me aviente encima de ti?" Mientras ella seguía riendo busqué un apoyo para poder bajar, y encontré uno a la derecha. Subí mi otra pierna y quedé sentada en la barda, para poder arrastrarme hacia las llaves del agua que habían sobrado cuando renovaron los baños. Claramente solía haber una regadera ahí. Laura me siguió ofreciendo sus brazos y me dijo que me aventara. Puse un pie en la llave y mis brazos quedaron sosteniéndome de la pared. De repente seguí cayendo y mis brazos estaban haciendo resistencia. Me había vuelto a atorar. No había otra, tenía que brincar en los brazos de Laura. caí sobre ella y sorprendentemente soportó mi peso. Bueno, no estoy tan pesada. Regresamos a la mesa riendo y le contamos a los chicos lo que había pasado.
-¿Y cómo te quedaste encerrada?
-Pues cerrando la puerta.
Salimos del bar después de un rato. No se cómo le harán para poder volver a abrir la puerta del baño.

sábado 14 de noviembre de 2009

Mujer En La Ventana


Toma su gran taza de café y se sienta en el sillón junto a la ventana, sólo quiere mirar. Acaba de llover. Abre la ventana para que entre el olor de la tierra mojada del jardín, y la mantiene abierta sólo lo suficiente para que la habitación se llene del perfume. Sorbe un poco de café. Entra el frío que sigue a la lluvia y ella se acomoda el abrigo para proteger su cuerpo. Se pone la cobija que reposaba en el sillón y se la pone en las piernas. Da un sorbo a su café, lo preparó con un poco de licor de almendra. Mira a la poca gente que pasa. Ella se siente lejos, no forma parte de ellos. Está solamente como espectadora, una mirada ajena a lo que sucede. Da otro sorbo. Piensa que no hay nada que la ate a ése lugar. Mira hacia abajo y ve que esa ciudad no le pertenece, es una extranjera en su propio hogar. Sorbe de nuevo su café. Nada de lo que la rodea la hace feliz. Tal vez sólo la lluvia, pero viene y va. Igual que su ánimo. Termina su café junto a la ventana. Se levanta, va a leer un libro y encerrarse en el mundo en el que prefiere vivir.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Foto: Reflejo de las nubes en el cemento después de llover. Estoy muy orgullosa de la foto.

Creo que me gustó mucho la foto.

Se hace la atenta invitación a hacer un relato o poema inspirado en la foto, los mejores los publicaré aquí el sábado.
Manden el material a terezavh@gmail.com

sábado 7 de noviembre de 2009

Rostros De Catedral


Piso la enorme catedral. Me recibe la paz que hay ahí, alguien en el entro habla de amor. Las altas paredes de piedra gris me hacen sentir pequeñísima. Huele a cera e incienso. y la luz se cuela por los enormes vitrales de colores, sin atenuar la luz de las veladoras que iluminan a los santos. Sólo hay murmullos, la gente habla quedo. Se siente vacío el lugar. La mirada pétrea de cada uno de los santos me pregunta cosas que no se. Tal vez es cansancio, han estado mucho tiempo en una jaula de mármol escuchando súplicas. Las mías también. Sigo caminando, pero mi atención ya no está en aquellos rostros de piedra, sino en los de carne. Lloran, suplican. Tienen miradas tristes, desesperadas. Tal vez tengan más frio dentro que las estatuas que antes ví. Aún así, me siento cómoda. ¿Será porque mi rostro también refleja ese frío?


.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Definitivo, necesito una cámara nueva.

Foto: Catedral de Toluca

lunes 2 de noviembre de 2009

Despedida De Colores

Ella recuerda el día en que tuvo que irse. Ahora él se marchaba, las cosas no eran tan fáciles. Besos y baile bajo la lluvia, caminar tomados de la mano en la noche, café, sonrisas en el parque, Desde que compró el boleto de autobus no pudo evitar sentir la avalancha de tristeza que la invadió. El le dio un regalo, que el...la decidió leer después. Se besaron una y otra vez. Ella quería que su sabor se impregnara en sus labios, para recordarlo a voluntad. Ojos tristes y lágrimas. Subió al autobús, y ella esperó. Se sentó cerca, a esperar su partida. Lloró de amor, habían vivido juntos momentos mágicos que ella jamás olvidará. Ella no lo podía ver, pero sabía que estaba cerca. El estaba frente a ella, la podía ver. Ella lloraba mientras abría el regalo, en la primera página, una carta. Mientras la leía, el amor seguía desbordándose, no podía dejar de sonreír. Lágrimas de felicidad. Hojeó el libro, sólo leía la palabra "AMOR". La vida la abrazó, sólo era amor lo que existía, lo que sentía, lo que vibraba en su piel. No soportó las ansias, se levantó y pidio entrar al autobús que esperaba para partir. Ahí estaba él, buscandola por la ventana. No hubo palabras, sólo besos que decían TE AMO. Ella tenía que bajarse, él tenía que marcharse. El amor permaneció.

martes 27 de octubre de 2009

Dia De Muertos


Mi festividad favorita es el Día de Muertos, el dos de noviembre (No es la noche de brujas) y le dedicaré en Letras Y Vino Tinto, mi otro blog, toda la semana. El especial de Día de Muertos.
Pasen a ver!


Fotos: Calaveritas de azúcar en la Feria del Alfeñique.

sábado 24 de octubre de 2009

En Cuarentena

Es sábado de relato, pero no puedo escribir. Ya no me siento tan mal, pero todavía sigue sin fluir la inspiración. Mi mente parece un bombillo que prende y apaga, la gripa no me ha dejado vivir a gusto. Prometo relato para el sabado, hablaré de mi festividad favorita. ¿Quién la adivina?

lunes 19 de octubre de 2009

Sin Título


Hoy me siento triste. Cuando me embaracé a los quince años yo no sabía que quería de mi vida, no sabía a donde iba ni lo que quería hacer. Cuando tuve a mi pequeña, Amanda, decidí planear mi vida, y siempre junto a ella. Creé una serie de pasos, pequeños escalones que poco a poco me iban a llevar a la meta: trascender. Mi padre fue un gran hombre, dejó huella en muchos corazones y logró cambiar a mucha gente. Yo quiero seguir sus pasos, lograr que la gente se acuerde de mi con alegría por haber influido de una manera positiva en sus vidas. Descubrí que escribiendo se llega lejos, las palabras no mueren, a las letras no se las lleva el viento. Y fue así cuando decidí los pasos a seguir. Estoy buscando subir un escalón más, deseo una carrera que me lleve lejos. Ya encontré cual es, y para eso tengo que cambiar de ciudad y de forma de vida. Ahora, en la universidad en la que estoy, me estoy frustrando. Me veo rodeada de gente sin ambición, que ha abandonado sus sueños. Cuando digo mi deseo de hacer el cambio, algunos me felicitan, "pocos tienen la fuerza de seguir sus sueños" me dicen. Otros, incluso parte de mi familia, me dicen que no triunfaré, ellos son los que me animan para seguir. Llegaré más lejos gracias a los que intentaron desanimarme. Pero ésa no es la razón de mi tristeza, sino que ya no puedo estar más tiempo así esperando subir. Necesito ahorrar, la cuestión monetaria influye mucho al cambiar de ciudad. Se que será dificil para una madre soltera estudiar y trabajar, pero no es imposible. Nada lo es, otras personas lo han logrado, y yo también lo haré. A veces miro hacia atrás y me entristece ver que he podido hacer mas cosas de las que ya he hecho. Tengo la inteligencia para llegar más lejos de donde estoy. Mi tristeza está en que ya quiero cambiar, no quiero renunciar, no quiero quedarme aquí por causas ajenas a mí. He buscado otras oportunidades, trabajos, incluso concursos literarios, pero ya no quiero esperar. También he pensado en dejar de estudiar esa carrera que no amo para trabajar por mi sueño.
No soportaré si no sigo buscando realizar mi sueño.

sábado 17 de octubre de 2009

Bodas

Yo se que no digo mucho de mí, pero es hora de empezar. Hoy sábado, es la boda de mi prima. En mi familia hay pocas mujeres casadas (una) y la familia decidió tirar la casa por la ventana. Se derrocharon el dinero en cosas que no logro comprender. Soy dama de honor, y escogieron una tela tremendamente horrenda para el vestido, color naranja. Mis otras primas, por no haber podido tener su boda soñada, han tomado decisiones hasta en las canciones que quieren bailar los novios. Es desesperante. Yo todavía no me quiero casar hasta dentro de unos tres o cuatro años, sigo siendo lo suficientemente joven como para hacerlo (creo). Música, vestidos, pastel, todo en torno a una pareja que muchos quisieran ser. Pero, creo que la principal razón para casarse y hacer todo este relajo, es para celebrar el amor, no para festejar que ya no estarán solos. Ese es el problema con ellas, la soledad. Espero que me vaya bien, y si avientan el ramo no termine en el hospital. Deseenme suerte.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Foto: Reunión familiar, en Cuernavaca, Morelos.

viernes 9 de octubre de 2009

Invitada: Daniela Flores

El domingo es mi cumpleaños número veintiuno, y hoy no escribiré yo. Daniela Flores hace el relato de hoy. Ahora a festejarme. Otro año, más aprendizaje y sueños por cumplir.


¿Cuando perdí mis letras? ¿En donde olvidé mi bolígrafo? ¿Como pudo quedar en el olvido, aquel texto que quedo a medias y jamas concluí?
Ahora puedo explicarlo...
No podía resistir aquella tarde, corrí a tus brazos con gran emoción. Ni siquiera me tomaste
de la mano y recuerdo aquellas palabras susurrando mi oído,"ya no te amo, perdóname".
Comencé a llorar como una loca y no podía controlar mi llanto, creí que moriría en ese instante.
Me miraste por un par de segundos y después bajaste la mirada. En ese momento se bloqueó mi mente y no pude ver mas allá de mi dolor. Me di la vuelta y camine sin rumbo. Mientras cruzaba la calle mi mente no respondía.
Caminaba cada vez mas a prisa. ¡No lo esperaba! Un auto frente a mi. Es lo ultimo que recuerdo.
Después de unos momentos aparecí tras tu ventana y mientras te observaba pude distinguir una mujer a tu lado. Te veías muy feliz. Pero no pude reconocerla.
Yo por mas que gritaba, te hablaba, y golpeaba la puerta con fuerza, no me escuchabas.
Comencé a tener temor y salí corriendo desesperada a mi casa.
Que raro no se encontraba nadie. Entonces una lágrima recorrió lentamente mi mejilla y murmure...
"Estoy muerta." Si. Eso fue.
Decidí regresar al hospital. De pronto me encontraba en una habitación y un cuerpo frente a mi, creo que era el mio, pero no pude reconocerlo, estaba destrozado tras el accidente.
¿Pero por que mi alma seguía presente?
Entonces recorrí el hospital desolada y encontré una linda chica. No podía creerlo, ¡podía verme!
Me sonrió y dijo-Tengo que irme entra a la habitación, tengo algo para ti, pero no puedo quedarme, tengo que irme. En seguida entre a la habitación y vi una luz hermosa y cerré los ojos.
Desperté en un cuerpo desconocido, no podía creerlo seguía con vida. Me puse de pie y camine por el pasillo. De pronto me tope con un ser maravilloso y fue amor a primera vista.
Se me hacia familiar, pero no podía recordar quien era. Sentí una gran emoción dentro de mi.
Después de un tiempo decidimos casarnos y tuvimos una niña preciosa, pero morí en el parto.
Mientras caminaba por el pasillo me encontré con la misma linda chica. Me sonrió y me dijo- te estaba esperando. Me dio un beso y entró al quirófano.
Seguí mi camino, no podía detenerme, cuando de pronto vi una luz hermosa, la seguí...
Fue bellísimo, sentí mucha paz. Me di cuenta que estaba en el paraíso.
Pude recordar quien eras, supe que nunca dejaste de amar lo que estaba dentro de mi, supe que nos pertenecíamos uno al otro.
Necesitaba morir, encontrarme a la chica volver a la vida, encontrarte de nuevo y enamorarme una vez mas de ti y después te regale un ser increíble que una vez dio su vida por mi.
Ahora me doy cuenta que la muerte no es una barrera para el amor, sino un nuevo comienzo.